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Doctrina Parot y agresores sexuales

Doctrina Parot y agresores sexuales

La Doctrina Parot recibe su nombre derivado de la jurisprudencia dictada por la Sala Segunda del Tribunal Supremo del 28 de febrero de 2006 (sentencia nº197/2006) a raíz de un recurso presentado por Henri Parot, en el que se permite ejecutar la totalidad de las condenas al aplicar de forma individual los beneficios penitenciarios y no sobre el máximo legal de 30 años de prisión. La problemática nace de aplicar esta doctrina a aquellos delitos cometidos con anterioridad al 2006 ya que supondría la aplicación retroactiva de una ley penal, supuesto que está prohibido por nuestra Constitución Española (CE). Se interpuso recurso contra la Doctrina Parot ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) de Estrasburgo y el 21 de octubre de 2013, este Tribunal confirma así que la jurisprudencia del Tribunal Supremo se aplicó de forma retroactiva y la CE, en su art.9, prohíbe la retroactividad de las normas y, tal y como ha sentenciado, la Doctrina Parot atenta contra ella. Esta decisión afecta no solo a la puesta en libertad de miembros de banda terrorista, sino a individuos con delitos muy graves, entre ellos, al menos ocho agresores sexuales que acumulan casi una centena de agresiones sexuales, muchas de las cuales generaron una gran alarma social en España. La Sala segunda del Tribunal Supremo dispuso tras la resolución del Tribunal de Derechos Humanos «En los casos de sentencias condenatorias en ejecución, dictadas con anterioridad al día 28 de febrero de 2006, en las que se aplique el CP derogado de 1973, por no resultar más favorable el CP de 1995, las redenciones ordinarias y extraordinarias que procedan...
Custodia de información en valoración forense de abusos sexuales

Custodia de información en valoración forense de abusos sexuales

La evaluación forense en credibilidad del testimonio infantil debe centrarse en el mantenimiento de la objetividad, evitar sesgos en la información y el seguimiento de unas pautas adecuadas para prevenir una victimización secundaria en los menores. El objetivo en la evaluación forense de conductas abusivas hacia los menores, conlleva el análisis de todos los aspectos psicológicos que puedan tener trascendencia jurídica. A pesar de que la valoración de credibilidad del testimonio infantil es el aspecto central en este tipo de evaluaciones, también debemos valorar la posibilidad de existencia de lesiones o secuelas psicológicas acorde con este tipo de conductas abusivas, teniendo en cuenta que su presencia no es indicador de abusos, sino que debe existir una relación causal unívoca entre la lesión psicológica y los hechos que se detallan en el procedimiento judicial. Con anterioridad a la intervención forense debemos valorar la custodia de información acerca de las conductas abusivas. El primer paso es determinar si la revelación del abuso se produce de forma natural o bien se inicia la custodia de la información mediante terceros, ya que nuestra valoración partirá desde premisas diferentes que no convergen con la misma eficacia dentro del ámbito jurídico. Si no existe una fuente fiable de custodia de información de las conductas que se alegan, así como una ubicación concreta de los hechos, ni conductas susceptibles que permitan, de manera objetiva y funcional, una exploración sobre abusos sexuales dentro de un contexto judicial, las valoraciones forenses perjudicaran a los menores y nuestro informe carecerá de validez y rigor científico dentro del contexto...

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