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El pasado mes de mayo la Asociación de Propietarios de Perros de La Rioja (Applarioja) organizó la jornada ‘Animales de compañía: víctimas y medio en la violencia de género’, invitándome en una de sus mesas para contar mi experiencia en violencia de género y maltrato animal. En esta jornada quedó demostrada la importancia que tiene el tema, así como la necesidad de que en nuestras valoraciones forenses analicemos de forma más profunda el uso de los animales como medio de ejercer violencia dentro del hogar.
Teresa Coarasa, Fiscal delegada para la Violencia de Género de La Rioja, informó que “por la experiencia que vamos viendo, si que creo que el maltrato animal es indicativo de violencia de género, subrayando la importancia de que tanto policías, como profesionales de justicia estén al loro del maltrato de animales como indicativo de maltrato a la mujer o a los niños”. A su vez expuso, que en su dilatada experiencia profesional, los casos más graves de violencia de género van ligados al maltrato animal.
Desde nuestra experiencia, las víctimas nos especifican como les obligan a ver el maltrato del animal, siendo esta variable fundamental para el maltratador, ya que de esta forma, consigue subrogar a la víctima. En estos casos, no se persigue la muerte del animal, sino dejarlo convaleciente para seguir ejerciendo violencia sobre él y por ende amedrentar al resto de la familia. La exposición continua al visionado del maltrato animal provoca que el miedo se vaya instaurando de una forma sigilosa y muy enraizada en la mente de las víctimas.
Empatia caninaNuria Querol, representante del Consejo de Médicos en la Comisión contra la Violencia de Género, hizo un recorrido estadístico que nos permitió conocer una realidad en relación al maltrato animal como forma de violencia de género. Aportó luz con datos estadísticos y a su vez informó que “maltratar a los animales y a los menores es una manera de hacer más daño a la mujer”.
En la misma línea nos informó Rosa López, trabajadora social del Servicio de Urgencias Sociales del Ayuntamiento de Logroño, que expuso las dificultades para visualizar estos maltratos a los animales en el actual sistema, ya que no se pregunta en ningún protocolo o cuestionario, si la víctima tiene animal en los casos de violencia de género.
Santiago Herraiz, T eniente Fiscal de la Fiscalía de la Rioja, nos detalló los tipos penales que existen en el Código Penal en relación con el maltrato animal “los animales son bienes jurídicos a proteger”. Detalló que se considera agravante el maltrato a un animal delante de un menor.
María José Baños, Jefa de la Sección de Prevención e Inserción del Ayuntamiento de Logroño, abordó el tema de los recursos existentes en la Comunidad de la Rioja, haciendo hincapié en que actualmente los alojamientos disponibles para las mujeres víctimas de violencia de género no aceptan la entrada de animales de compañía. En relación a ello, muchas mujeres se plantean postergar la denuncia por miedo a que no saben que hacer con sus mascotas si salen del domicilio familiar ya que no disponen de alternativas para llevarlos consigo mismas.
Olga Fernández, Jefa de la Unidad de Coordinación de Violencia contra la mujer de la Delegación de Gobierno en la Rioja, nos expuso todos los recursos existentes así como su valoración de la situación actual en relación al maltrato animal destacando la necesidad de que se generen recursos en los cuales las víctimas puedan llevar consigo a sus mascotas ante una situación de maltrato animal dentro del seno familiar.
La tarde de exposiciones fue concluida por Elisa Mendiavilla, Magistrado de Primera Instancia nº 1 de Logroño (Familia e Incapacidades), que abordó el tema de la inexistencia de derecho de visitas ni custodia sobre las mascotas, ya que se consideran un bien patrimonial. Remarcó que “la violencia sobre las mascotas normaliza el concepto de violencia y acaba repercutiendo contra el entorno familiar”.
En mi intervención, abordando este tema, me centré en la situación de los menores que visionan la violencia a través de sus mascotas, ya que éstos se convierten dentro del eje de maltrato familiar, en su colchón emocional. Es relevante apreciar como los menores relatan que sus mascotas, especialmente el perro, se interpone en el momento de la agresión para protegerlos, hecho que genera unos vínculos emocionales de protección que son difíciles de romper; tras la separación, quién va a ser su dueño de la mascota se convierte en una incógnita. En los deseos que expresan de con quién convivir tras la ruptura, anteponen al que se queda el perro. La elección es clara, el menor quiere vivir con su mascota.

Artículo del evento en el periódico El Correo

http://www.elcorreo.com/larioja/201505/20/cuando-victima-solo-ella-20150520125738.html

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