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El secuestro parentofilial es la conducta que ejerce un progenitor cuando retiene a un menor, privándole del contacto con el otro progenitor, como expresión de un conflicto interno, que se resuelve utilizando al menor como un instrumento de chantaje emocional.

El secuestro de un menor por su progenitor no suele ser vivenciado como tal, ya que existe la percepción de que el menor se encuentra protegido dentro de la relación paternofilial que existe, afirmación ésta que suele infravalorar los efectos que puede provocar este tipo de conductas sobre los menores; independientemente de que el menor salga del país, quede errando por distintas provincias, así como se obstaculice de manera activa el contacto de un progenitor con su hijo, son formas en las que se atenta directamente contra el derecho del menor y la libertad de éste a continuar con cada uno de sus progenitores, independientemente del problema que exista de trasfondo entre los mismos.

El aumento de matrimonios interculturales ha puesto de relevancia el secuestro parental internacional de menores. En los países en que está creciendo los matrimonios entre personas de diferente nacionalidad, también lo hace esta problemática.

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El factor que conlleva un mayor riesgo para que se desencadene la salida de un menor sin la autorización del otro progenitor, se produce en los casos en los que el progenitor tiene vínculos emocionales, económicos con otro país distinto al de su residencia familiar. La movilidad geográfica que existe en la actualidad favorece este hecho.

Desde el punto de vista psicológico forense, ante las sospecha de existencia de un posible secuestro parental, siendo este hecho un criterio de probabilidad y no de certeza, ya que la conducta todavía no se ha llevado a cabo, la suspensión del contacto del menor con su progenitor puede ir en detrimento de los intereses del niño/a.

Por este motivo es necesario establecer un régimen de visitas con sistemas de control que garantice la seguridad del menor; en caso de que el riesgo coexista con el ejercicio de violencia física y/o psicológica la recomendación desde el punto de vista psicológico sería la suspensión del contacto del menor con su progenitor. En caso de que el riesgo se asocie a la presencia de un trastorno emocional la valoración individual y de seguimiento será la que recomiende en cada caso en particular la continuación o suspensión de las visitas.

El Punto de Encuentro Familiar es un servicio especializado de intervención temporal. Ofrece un lugar neutral para la ejecución de los regímenes de visitas, en situaciones de ruptura del núcleo familiar que favorece, el derecho fundamental del menor a mantener la relación con ambos progenitores y otros parientes o allegados autorizados, estableciendo los vínculos necesarios para su buen desarrollo físico, afectivo y emocional.

En caso de riesgo de secuestro interparental se puede hacer uso de este servicio y de este modo no interrumpir el contacto progenitor-hijo; al mismo tiempo se puede controlar una conducta potencialmente peligrosa para el menor como sería un secuestro.

Con este tipo de intervención se consigue llegar a supervisar el contacto del progenitor-menor, sin que ello suponga una amenaza para la seguridad tanto del menor como del progenitor o familiar vulnerable. Al mismo tiempo se mantiene la relación entre el progenitor y menor, protegiendo de este modo el desarrollo emocional del menor.

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